23 de mayo de 2010

Joan Herrera responde a les medidas de austeridad derechistas del Govierno Zapatero


Señor presidente del Gobierno, dicen que la política en el siglo XXI es el arte de decir exactamente lo que no se va a hacer. Hoy tenemos un titular: no se tocan los pilares del Estado del bienestar, no se tocan las pensiones. La realidad es que se congelan las pensiones, se tocan los derechos de los dependientes y pagan los más débiles. Sí, señor presidente, los más débiles.

Usted ha hablado de un reparto equitativo del ajuste, y equitativo no es, señor presidente, las cosas como son. Toca a trabajadores, a asalariados, a pensionistas, a dependientes, pero no toca una fiscalidad más justa, no toca una reforma del sistema financiero, no toca a los causantes de la crisis, no suprime los chiringuitos financieros que permiten tributar a las grandes fortunas al 1 por ciento, y eso no es propio de un gobierno que dice cumplir con sus compromisos y es absolutamente insólito en un gobierno que se proclama de izquierdas. Ustedes plantean el esfuerzo de los de siempre y proponen un ajuste, pero un ajuste duro también hacia los de siempre.

Veníamos a escuchar cómo proponían reformas estructurales en todos los sectores. Venimos de una época en la que nos decían que hacía falta reformar la lógica de los mercados, y lo que ha pasado es que los mercados han acabado reformando el Estado, han acabado reformando las políticas y han acabado reformándoles incluso a ustedes.




Señor presidente, no le voy a pedir que reconozca sus errores del pasado -aún me acuerdo de cómo no hace tanto tiempo usted presumía de reducciones fiscales por valor de 30.000 millones de euros, exactamente el doble de lo que ustedes van a ajustar ahora; reformas fiscales que la Fundación de Cajas de Ahorro acreditó que beneficiaron a las rentas más altas-, pero sí le voy a decir que aunque hoy no se trata de quedarse de brazos cruzados, no, tampoco se trata de ir en la senda del ajuste duro que usted nos plantea. Hoy tiene un camino por el que podría transitar, el de una fiscalidad justa, progresiva y verde.

¿Por qué no recupera el impuesto del patrimonio sobre las grandes fortunas en vez de suprimir 1.200 millones de euros, como va a hacer, en materia de dependencia? ¿Por qué no hace una reforma fiscal justa? ¿Por qué no emprende una reforma fiscal verde que, bajo el principio de quien contamina paga, sirva para recaudar y para modernizar nuestra economía? Pero eso no, eso no se puede tocar, quizá porque pondría nerviosos a los mercados o simplemente porque quizá su Gobierno no se atreve. ¿Por qué usted no plantea una reforma del sector financiero en vez de aplaudir lo que le aconseja el gobernador del Banco de España? Ese gobernador que tiene el descaro de, día sí día también, hablar de reforma laboral y que no es capaz de definir una propuesta de un sector financiero que hoy niega el crédito. Pero eso no, los grandes bancos acumulan beneficios pero usted no plantea la reforma del sector financiero que garantice que el crédito llegue a las familias y a las empresas. ¿Por qué no plantea hoy una reforma del sector energético que permita adelantarnos a la próxima crisis, la del peak oil, la crisis energética, una reforma que permita hacer una apuesta en primer lugar por el ahorro y la eficiencia y después por las renovables y que modifique la Ley del Sector Eléctrico? Claro, nos lamentamos día sí y día también del déficit tarifario, pero la realidad es que no recalculamos el déficit tarifario y no cambiamos esa Ley del Sector Eléctrico, donde privatizamos los modelos pero donde mantuvimos los monopolios. ¿Por qué no afronta también una política industrial activa? ¿O por qué no entra en la política de gastos superfluos? Hoy ha anunciado una reducción de 600 millones de euros en la ayuda oficial al desarrollo. Podría haber hecho otra cosa cuando ayer su amigo Obama le llamaba, podía haberle anunciado que retira las tropas de Afganistán. ¿O es que es mejor mantener las tropas en Afganistán que reducir en 600 millones de euros la ayuda oficial al desarrollo?



Mire, lo que está haciendo y lo que está proponiendo es insólito, y es insólito por parte de un gobierno de izquierdas. Ustedes nos dijeron que sí, que teníamos que reformar los sectores financieros, y lo que han hecho es que los sectores financieros marquen al dictado las políticas que ustedes tienen que hacer. En el Financial Times hace pocos días un grupo de economistas le decían al conjunto de la sociedad que no teníamos que ir a una política de ajuste duro en poco tiempo porque eso podía poner en duda no ya el Estado del bienestar, sino la recuperación económica. No lo dice un diputado de Iniciativa o Izquierda Unida, no, se lo dicen economistas que entienden que la política que usted quiere aplicar pone en jaque el Estado del bienestar y pone en jaque la recuperación económica, pasando quizá de la recesión a la depresión. ¿Es eso responsable? No, señor presidente, eso es profundamente irresponsable y denota una profunda insensibilidad como gobernante que usted dice ser de izquierdas y progresista.

Hoy necesitamos liderazgo en Europa, ese liderazgo que ustedes no han tenido, un liderazgo que diga que necesitamos un gobierno económico, con finanzas europeas, con una gobernanza económica, pero no una política de ajuste hacia Grecia que supondrá que los griegos tendrán por muchos años un escenario en el que no van a crecer, un escenario de ajustes duros, durísimos, con una Europa que presta al 5 por ciento cuando los bancos lo hacen al 1 por ciento. Esa no es la Europa que quiero, yo quiero Europa, pero quiero una Europa distinta y lo que lamento es que usted no está liderando desde la Presidencia española esa otra Europa que muchos europeos y que muchos ciudadanos queremos.



El problema de fondo -voy acabando, señor presidente- es precisamente la actitud que ustedes están teniendo. El Fondo Monetario Internacional exige una propuesta de ajuste, reducir el déficit. ¿Y qué hacen ustedes? Reducir el gasto sin una política fiscal distinta, sin nuevas exigencias y sin reformas estructurales del sector financiero. Si uno hace una drástica reducción del déficit puede comprometer el futuro, así que reducción del déficit, sí, drástica, no; si no, España no estaría en condiciones de crecer este año. Esta no es mi frase, señor presidente, esta es su frase hace apenas unas semanas. Una drástica reducción del déficit supondrá que España no esté en condiciones de crecer este año. Asumo sus máximas en este caso, pero las máximas de hace una semana, no las de hoy, señor presidente, y lo que le digo es que la propuesta de ajuste de caballo que nos propone es un ajuste precisamente duro, durísimo, que van a pagar los más débiles.

Le anuncio ya que nosotros vamos a ser propositivos si cambian de senda, pero por este camino no les vamos a acompañar. No solo no les vamos a acompañar, sino que van a tener nuestra oposición, si usted quiere, modesta, pero una oposición contundente y una oposición que se va a producir en esta Cámara y que se va a producir, creo, también en la calle. Porque no es que no sea justo; no es decente decir que el ajuste es equitativo y que no se les toque nada a los bancos, que no se les toque nada a las rentas altas y que se toque a pensionistas, asalariados y trabajadores. Sobre todo, el arte de la política tiene que dejar de consistir en decir una cosa para hacer exactamente lo contrario. Nosotros por ahí no vamos a pasar.



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